20120207

BTL del mal v.s. BTL del bien


Antes de seguir leyendo este post, quiero que por un par segundos te detengas a imaginar un día de playa. No tiene que ser un día de playa en el paradisiaco caribe. Un día de playa digamos normal, como el que te gustaría disfrutar un fin de semana cualquiera. ¿Listo? Seguramente pensaste en relajarte, tomar un poco de sol y una bebida helada, leer un libro, refrescarte en el mar y hacer una siesta. En pocas palabras vas en busca de paz y tranquilidad.

Esto no fue lo que encontré el último domingo en Santa María. Una playa a la que siempre fui de chico y a pasé muy bien. Una playa conocida por ser bastante estricta, con muchas prohibiciones y reglas para mantenerla limpia y tranquila. De modo que todos podíamos disfrutarla como se debe.

Las reglas y las prohibiciones siguen ahí, pero la paz y tranquilidad se debe haber ido a otro lado, porque realmente lo que viví no se lo deseo a nadie.

La paz que buscaba en la playa estaba interrumpida por un campaña de Marketing BTL (Below The Line o no tradicional) de una marca de shampoo. Con un volumen ensordecedor llamaban a los bañistas a jugar a las pataditas o a bailar al ritmo de los Wachiturros (termino que aprendí recién este sábado) y todo para ganarse un sachete del maldito producto. Paz y tranquilidad al tacho. No pude dormir ni un minuto y lo único que conseguí fue amargare y terminar odiando la marca.



Hoy al llegar a mi oficina me encontré con otra de estas campañas.

En el primer piso del edificio donde trabajo, hay una agencia de la RENIEC (Registro Nacional de Identificación y Estado Civil) y normalmente me encuentro con una larga cola de gente que espera bajo el sol a que habrán las puertas para hacer sus trámites. El sol y la espera resulta molesto y ciertamente nadie va a la RENIEC para relajarse o porque le gusta. Uno va porque tiene que hacerlo y la mayoría lo hace de mala gana. Es normal ver caras aburridas y escuchar expresiones de fastidio.

Pero hoy vi caras felices, gente sorprendida a quienes les habían alegrado el día. Coca Cola ha colocado una cabina donde te toman una foto y te invitan a sonreír. La gente sale feliz con su foto. Y lo principal, no hay bulla, si tan solo un clic. Estoy seguro que muchos de los que tramiten sus documentos hoy van a recordar la marca con cariño.



Señores responsables del marketing, le quedan pocas semanas a este verano, no nos invadan de forma violenta, hay formas de llegar mas inteligentes, pacíficas y que generan mejores resultados. Vivimos en una ciudad tugurizada, las playas son de los pocos escapes con los que contamos. Por favor busquen otros espacios y formas para promocionar sus productos.